Una nueva frontera: Popayán
30 agosto, 2010
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Por Juan Pablo Castañeda – Caballero Errante.

Rumbo Popayán: .2º26´39´´N76º37´17´´O

Nótese que cada vez estamos más cerca del 0º´0´0´´ de la línea ecuatorial que cuando partimos de nuestra natal Manizales.

Llegar a la capital del Cauca, cuna de grandes hombres y una hermosa arquitectura cargada de iglesias, que la convierten en una de las ciudades más confesionales que se pueda conocer. Entramos en la ciudad a cuanto edificio blanco dejaran entrar, a cuanta casa de expresidente, a cuanta cuna de poeta y a uno de los restaurantes más baratos en que he comido en mi vida, más el tamal típico a mil pesos a un lado de una anfitriona medio chiflada que intentaba conquistar uno de nuestros coterráneos, presa seguramente de su locura, o ansiosa por el tamal de nuestro compañero de viaje.

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Llegamos hasta la antigua Casa Scout la cual se convirtió en la Casa Anti-Scout, porque el celador casi nos echa a golpes cuando nos vio de uniforme. Creo que en la ciudad no hay tantos Scouts pues la gente se sorprendía al vernos uniformados, tanto así que un señor se aferró de mi hombro para preguntarme quién era, al contestarle el dio vuelta y dijo: ¡Amor, Amor! si ves que si son Scouts. Esto pasó en el Centro Comercial Campanario, cuna de la primera de nuestras discusiones y el último lugar que visitamos antes del viaje a Pasto y rumbo al Jambol. Adiós Popayán seguramente extrañaré tus bellas iglesias y edificios ornamentados y los rumores de la ciudad donde la máxima atracción turística es ir a rezar en semana santa, ¡qué linda capital!.

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