Tropa
Turzagas
AnamCara Travesía Ancestral: Todo hace parte del paseo.
21 enero, 2016

Por: Alejandra Cardenas Quintero

Luego de una gran espera, y con el apoyo de padres, dirigentes y amigos, el 2 de enero a las 10:00 pm , integrantes de las diferentes ramas de nuestro Grupo partimos hacia Santander a descubrir nuestro “AnamCara”; luego de unas intensas pero divertidas 14 horas de viaje llegamos a Bucaramanga; donde se llevaría a cabo la inauguración que empezó a las 6:00 de la tarde en el coliseo de la ciudad y donde pudimos observar diferentes muestras culturales de las regiones (pasamos del “Cali Pachanguero” a “La Guacherna”) y donde gritamos como un solo movimiento. Luego de dar inicio oficialmente al Evento Nacional, nos despedimos de nuestros hermanos Lobatos, Caminantes y Rovers, pues ellos tenían su propio camino y solo quedaba desearles buenos vientos y buen remar y esperar con ansias el momento de reencontrarnos y podernos contar todas nuestras vivencias.

a partir de este momento empezaríamos a notar el verdadero significado de “AnamCara” pues debido a las reglas del campamento, cada patrulla debía estar conformada por 8 muchachos y tanto Lobos como Tigres (patrullas creadas para este evento) no cumplían con el requisito, por lo cual su primera gran tarea era buscar y convencer a un muchacho y dos muchachas de cualquier Región o Grupo que pasara esa semana junto a ellos; nuestra Tropa hizo muy bien su labor y encontraron a Felipe, a Silvia y a Juliana, Scouts pertenecientes al Grupo 74 de Bogota quienes aceptaron el reto de separarse de la comodidad y confianza que da estar entre personas conocidas y a partir de ese momento ingresar a la familia Pirsa; cuando estuvimos completos y listos para partir hacia el sitio donde acamparíamos (ubicado a las afueras del Municipio de Curití) se nos informó que debido a un accidente en el Cañón del Chicamocha la hora de salida se retrasaba hasta las 2:30 Am, hora en la que pudimos emprender un viaje de aproximadamente dos horas hasta el municipio de Curití. Cuando por fin llegamos al sitio donde estaba el campamento y a pesar de que nos encontrábamos bastante cansados debido a la caminata que realizamos junto con nuestra intendencia y equipo personal, armamos las carpas en medio de una fuerte lluvia, solo pudimos a descansar más o menos a las 6:30 am esperando recuperar energías para lo que sería nuestro primer día.

A las 7:00 am estábamos despiertos y listos para comenzar a vivir las sorpresas que nos esperarían esta semana, que se puede decir que fue “Extrema” en todo el sentido de la palabra pues practicamos “Rafting” (canotaje en rápidos ), Rapel en una pared de 18 metros, conocimos la Cueva de la Vaca (llamada así porque fue por una Vaca que cayó en la cueva que se descubrió) donde había un hermoso “Salón del Cielo” formado por estalactitas de miles años y conocimos un lugar llamado “Pescaderito” que era un pequeño río en el cual pudimos nadar y tirarnos en flotadores y además descubrimos una “Brujería alimentaria” llamada “MaracuMango” que extrañamente y sin conocer la causa sabia delicioso.

Y como todo en la vida no puede ser tan perfecto, cada día tuvimos que superar algunas dificultades como la alimentación (nunca habíamos probado un huevo o un chocolate tan “exquisito”), el cansancio pues las horas para dormir eran muy pocas, la convivencia entre nosotros, el clima desértico que en algunas horas del día hasta nos mareaba y los inconvenientes normales que trae un evento al aire libre, pero que en definitiva “Hacían parte del Paseo” y que al final del día reunidos como familia se convertían solo en anécdotas graciosas y momentos que nunca íbamos a olvidar.

Al final del campamento y como despedida, Santander nos regalo un calor impresionante, lo que no sabíamos es que como compensación nos iba a quedar el más hermoso recuerdo del viaje que fue conocer en toda su majestuosidad “El Cañón del Chicamocha”, es indescriptible el sentimiento que genera verlo, pero sólo por ese momento, todas las dificultades que pasamos valieron la pena.

Luego de maravillarnos y tomarnos bastantes fotos en el cañón (que no falte la foto del perfil), seguimos nuestro regreso primero a Bucaramanga a encontrarnos con nuestro Grupo, situación que nos dio mucha alegría pues todos estaban en perfectas condiciones y ansiosos por contarnos todo lo que había sucedido, por lo cual aprovechamos que pudimos acantonar esa noche para poder conversar acerca de lo sucedido.

A las 6:00 am del día 9 de enero emprendimos el viaje de regreso a Manizales, ansiosos de llegar donde nuestras familias y compartir nuestras historias, el viaje debido al calor extremo (gracias fenómeno del niño) y al agotamiento fue un poco incómodo, pero siempre contentos por el tan esperado reencuentro; ese mismo día alrededor de las 7:00 de la noche llegamos a nuestra ciudad y luego de darles un tan esperado abrazo a nuestras familias, con una última formación y un grito de grupo, despedimos una aventura en la cual demostramos porque somos “siempre listos”.

Nota del editor: Para la historia de como un perro persiguió y tumbo a Alejandra después de perderse, y de como Juan Esteban Castañeda pidió una ambulancia por una raspadura diríjase directamente a los implicados.

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