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Por: Valentina Aguirre
Después de varias horas de vuelo hacia el norte, que a veces parecía interminable por fin llegamos al país que sería mi casa por un mes.
Llegamos con el cansancio, alegría e ilusión de vivir ésta nueva experiencia, con todas las ganas de cumplir todas las actividades en Pickering College, donde por un mes perfeccionaría mi segundo idioma, mientras comparto con compañeras, amigos y amigas de otros países.
Aunque a veces le llaman campamento de verano, realmente dormimos en unos imponentes edificios, la carpa la suplimos por habitaciones cómodamente equipadas para el descanso. La comida no es de fogón de leña, sino tipo buffet y en las salidas no es refrigerio o algo, sino picnic.
El compromiso es cumplir con los horarios de las 25 lecciones de inglés por semana y actividades deportivas. Con los monitores y con mi grupo de estudio realizamos los exigentes talleres propuestos. Tratando de dar un muy buen nivel.
Éste es el rumbo que tomé este verano, entre viajes, conocimiento, estudio, deporte, amigos, amigos y mas amigos, gracias a mis padres, mi colegio. Con el espíritu de ser una caminante Scout del Grupo IV Pirsas.
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